En este discurso ininterrumpido, que en el original de Ulises ocupa sesenta páginas sin ningún signo de puntuación marca una manera narrativa totalmente innovadora y revolucionaria con respecto a la literatura anterior, especialmente el romanticismo del siglo XIX y por supuesto, la era victoriana.
Ese maravilloso epílogo sucede en la mente de Molly, es el monólogo interior absoluto de la hembra, afirmativo, feroz, implacable. Marca para siempre la literatura.
Molly Bloom, la encarnación de Penélope en el Dublín del siglo XX , pasa revista a su pequeño entorno vital, se recrea en sus recuerdos,formula sus deseos y esperanzas y expresa sus sentimientos y opiniones.
La frustración,la resignación insatisfecha ante una realidad humana desencantada, se entrelazan con el vitalismo, la sensualidad y la libertad interior de esta mujer dublinesa uno de los personajes más complejo y fascinante de la literatura universal.
Durante muchos años el personaje de Molly fue estigmatizado como casi una puta, esto a causa de su infidelidad a Leopoldo, Poldy o Leo en el texto,(siendo que Leopoldo ha sido más infiel que Molly), de su franqueza al hablar, sobretodo sobre sexo y con obscenidades. El personaje de Molly se lee como el de una mujer inculta, pero inteligente y con opiniones, con sentido del humor, pero patético en muchos aspectos. Lo primero que salta a la vista haciendo un análisis es la capacidad del Joyce de ingresar a la psique femenina. Es cierto que hace lo mismo con leopoldo, pero el intento más osado que hace sobre penetrar el pensamiento humano lo hace con este personajes femenino. Joyce no se contuvo en su empresa y por lo que su novela sufrió de censura y el personaje de Molly de mal interpretación.














